Eutanasia en Chile: la búsqueda del consenso sobre el concepto de “muerte digna”

Eutanasia en Chile: la búsqueda del consenso sobre el concepto de “muerte digna”

En Chile, la eutanasia no es legal pero está en trámite. Para muchas personas que viven con dolor y/o de forma dependiente es un paso importante. En Fast Check CL profundizamos en el tema para entender qué implica la solicitud de muerte asistida y para quienes está dirigida.


Si no tienes tiempo:

  • La palabra eutanasia se utiliza para hablar de la muerte asistida a personas con enfermedades terminales o irreversibles.
  • Actualmente, el concepto se posiciona en Chile con un Proyecto de Ley que está en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados.
  • Sobre el Proyecto, la opción de muerte asistida podría darse a quienes tengan una enfermedad donde haya un sufrimiento físico o psíquico intolerable.
  • Existen diferentes aristas que abarcan el tema, como la forma de generar una muerte asistida, los cuidados paliativos y las historias de vida detrás. En Fast Check CL te contamos sobre ellas.

Por Paula Altamirano O.

La muerte es inminente y puede darse de múltiples formas. Algunas de ellas afectan directamente a la calidad de vida de las personas, generándose un deceso lento, gradual, doloroso o “poco digno”.

Se trata de muertes derivadas de enfermedades o condiciones médicas graves y/o crónicas, que alteran considerablemente la funcionalidad física y/o mental del paciente, llegando a ser, en ocasiones, severamente dependiente.

De allí nace una discusión sobre la de eutanasia, un procedimiento médico, seguro y resguardado, en el cual una persona puede terminar con el sufrimiento de su condición, poniéndole fin a su vida. En el caso chileno, según la última encuesta CADEM del 4 de enero pasado, el 72% de la población está de acuerdo con esta medida.

¿Qué es la eutanasia?

“Buen morir” o “muerte dulce” del griego, Euthanasía. Según la Real Academia Española (RAE) es la:

1. Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.

2. Muerte sin sufrimiento físico.

Definición Real Academia Española de la Lengua (RAE).

En la actualidad, existe una clasificación de conceptos sobre la eutanasia, descritas por Dignitas, un grupo suizo que ayuda y asiste médicamente a morir, a personas con enfermedades terminales y graves.

Estos conceptos están traducidos por Amortanasia, un proyecto artístico-político chileno que defiende y gestiona el derecho a la muerte asistida para acabar con el sufrimiento.

Algunos de estas clasificaciones de eutanasia son:

  • Eutanasia directa y activa, a petición expresa (eutanasia voluntaria): la persona que desea finalizar su propia vida solicita y permite que una tercera persona ponga fin a su vida, por ejemplo, mediante la inyección de una droga letal.
  • Eutanasia pasiva (finalización del tratamiento, “dejar morir”): terminar (o no comenzar) las terapias para mantener la vida y prolongar la vida, renunciar a los tratamientos, renunciar a la comida y la bebida.
  • Suicidio asistido: es como la eutanasia directa pero esta vez es el o la paciente quien llevará a cabo la acción mediante alguna inyección o medicamento, que fue previamente recetado para asistir la muerte.

La idea de muerte digna

Francisco Papas Fritas, artista y activista de Amortanasia, ha realizado trabajos para visibilizar, ayudar y gestionar el “buen morir”:

La muerte para muchas personas y sociedades puede ser algo tabú.  Hay que tener una mejor relación con ella, quitándole la carga dicotómica y, entendiéndola como parte necesaria de la vida”

Francisco Papas Fritas, artista y activista de Amortanasia

Sobre el concepto de muerte digna, Francisco Papas Fritas es categórico al sostener que no todo se trata sobre eutanasia, sino de la calidad de vida que esté llevando la persona enferma:

“Deben existir todo tipo de posibilidades, para que las personas tengan una buena vida, ello amerita un fortalecimiento de la salud pública, tanto física y mental, como abrir las posibilidades de paliativos y acceso universal a tratamientos que hoy son costosos”.

Y agrega: “eso debería estar garantizado para todo ser humano, como así también poder acceder a la eutanasia o el suicidio asistido”.

Francisco Papas Fritas, artística y activista de Amortanasia.

Avala sus palabras, el médico cirujano y médico general del Servicio de Salud Metropolitano Occidente, Néstor Oyarzo, enfatizando en que “lo importante es que las opciones estén, si alguien no puede más con su dolor debería poder darle un término digno, sin embargo, eso no implica que se deje de lado la opción de seguir viviendo, a través de los cuidados paliativos”.

Cuidados paliativos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como “aquello que mejora la calidad de vida de los pacientes y sus familias cuando se ven enfrentados a enfermedades graves, ayudando a prevenir y aliviar el sufrimiento”. Esto, a través de la identificación temprana, evaluación y tratamiento correcto del dolor y otros problemas físicos, psicosociales o espirituales.

Los cuidados paliativos se entregan cuando la condición médica es aguda e irreversible, y el tratamiento se concentra ya no principalmente a combatir la enfermedad sino en subsanar el dolor y el malestar, dándole al paciente una mejor perspectiva de vida.

En ese sentido, el Dr. Oyarzo, quien ha trabajado en la Unidad de Cuidados Paliativos en el sistema de salud público, así como también en el programa de salud mental y postrados del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Violeta Parra de Pudahuel, explica que:

“Aquí se necesita urgente una inyección de recursos al tema de los cuidados paliativos, es muy necesario que se empiece a hablar de este tema con más rigurosidad, porque, lo que sucede aquí es que no tenemos especialistas. En Chile, solo hay una universidad que tiene la especialidad de médicos de cuidados paliativos, y es la U. Católica”.

Asimismo, el médico reflexiona: “Es frustrante no saber qué más hacer para ayudar a la gente que sufre, que incluso a veces ni siquiera es por un dolor físico crónico, sino por tener que lidiar con sus propias realidades, se sienten atrapados o cargas, y eso no debería ser así“.

Proyecto de Ley en Chile

Con 79 votos a favor, 54 en contra y 5 abstenciones, fue aprobado en la Cámara de Diputados, el Proyecto de Ley sobre “muerte digna” y cuidados paliativos en diciembre del año pasado, el cual busca dar como opción frente a una enfermedad terminal, irreversible o dolorosa, además de cuidados paliativos, una muerte asistida.

La iniciativa fue presentada por el diputado Vlado Mirosevic del Partido Liberal (PL) y la diputada Maya Fernández del Partido Socialista (PS).

Anteriormente ya se habrían presentado otras cuatro ideas legislativas en torno al mismo tema, en el año 2011, 2014 y 2018, dos veces.

En el mundo, los países que tiene legislaciones relativas al respecto son Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Suiza, Estados Unidos y Australia y España.

Causales del Proyecto de Ley

La posible futura ley postula que podrían adherirse a ella las personas que hayan sido diagnosticadas de un problema de salud grave e irremediable. Aquellas tendrán derecho a decidir y solicitar, de acuerdo a lo establecido en la ley, asistencia médica para morir.

De esta forma, las tres causales, según lo dicho por el Diputado Mirosevic en una entrevista con El Mostrador son tener una:

  1. Enfermedad terminal donde el diagnóstico médico reconoce que la ciencia llegó a su límite, que no puede ofrecer una cura, y que la muerte está próxima en el tiempo
  2. Enfermedad que puede no ser terminal pero que produce un sufrimiento físico intolerable (por ej.: enfermedades degenerativas).
  3. Enfermedad que causa sufrimiento psíquico.

Requisitos

Los requisitos para poder solicitar la asistencia médica para morir serían hasta ahora que dos médicos diagnostiquen la enfermedad o la dolencia, ser mayor de 18 años, y estar consciente al momento de tomar la decisión y en pleno uso de sus facultades mentales, lo cual deberá ser certificado por un especialista.

Del mismo modo, existirá un documento de voluntad anticipada, donde se expresa su decisión de forma libre y sin presiones de terceros.

Infografía sobre el Proyecto de Ley

El Proyecto, pese a su aprobación en la Cámara fue devuelto a la Comisión de Salud debido a una indicación relativa a la autorización para el caso de mayores de 14 años y menores de 16 años donde no se logró el quórum suficiente.

Y es que el documento contempla a menores de edad que también estén pasando por una condición de sufrimiento y/o dependencia, no obstante, es un tema que continua en discusión.

El proyecto de ley Nº de Boletín 11577-11 sigue en su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados, sin urgencias, a la espera de que la Comisión de Salud lo despache a votación.

¿Quiénes piden la eutanasia?

En el año 2015, se hizo conocido el caso de Valentina Mureira, una adolescente de 14 años que pidió por redes sociales una muerte asistida, debido al sufrimiento que le causaba una fibrosis quística.

El llamado de la joven iba dirigido a la entonces, Presidenta de la República, Michelle Bachelet, quien fue a visitarla hasta el hospital donde se trataba. Finalmente, la petición de Valentina no fue acogida, y murió por complicaciones de su enfermedad en mayo del 2015.

Valentina Mureira junto a la exmandataria, Michelle Bachelet.

Casos como los de Valentina hay miles. Papas Fritas cuenta que hasta Amortanasia llegan solicitando ayuda un alto porcentaje de personas con problemas psicológicos, y luego le siguen quienes tienen enfermedades crónicas, degenerativas o vinculadas a la postración o dependencia.

En la actualidad, por ejemplo, se ha dado a conocer la historia de Cecilia Heyder, una activista por los Derechos Humanos que padece de múltiples enfermedades que no tienen reparo. La mujer ha sido una voz para quienes defienden la eutanasia, y ha insistido en que hay ocasiones en que los cuidados paliativos ya no sirven.

Heyder ha levantando un recurso de protección en contra del Hospital San José, donde está internada, y también en contra del Ministerio de Salud, ya que desde el establecimiento de salud la quieren derivar a su casa, pero de pasar, esta no contaría con los insumos para continuar el tratamiento, llevándola a una muerte de profundo dolor.

En la misma solicitud, reclama a las autoridades que le permitan acceder a una muerte asistida. Mientras el trámite está en curso, la Corte de Apelaciones de Santiago obligó al Hospital a que la mantuviera allí.

Muerte en vida

Camila Aliaga, una joven gestora cultural de 25 años, aún recuerda con tristeza los últimos días de su tío Francisco Aliaga, quien no fue el mismo desde el 2017, luego de recibir un golpe en la cabeza.

Sentía dolor y mareos que los atribuía al golpe. Meses después se enteró que se le estaba desarrollando una extraña enfermedad en su cuerpo: Parálisis Supranuclear Progresiva. Tres años se demoró en consumirlo, desde problemas motrices, hasta dificultades de habla y completa dependencia.

Francisco Aliaga, al inicio de su enfermedad.

“Cuando la enfermedad ya estaba muy avanzada parecía un niño, no era él mismo y era muy difícil comunicarse”. Con el pasar del tiempo, la familia ya no podía hacerse cargo de él y tuvo que ser internado en un asilo, apareciendo otro problema: el dinero. “Mi familia, entre cuidados, remedios y el lugar de residencia, se gastaban unos 600 mil pesos mensuales”, comenta Camila.

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Y termina: “Después del fallecimiento de mi tío, siento que todos sentíamos alivio de alguna forma, porque aunque fue muy triste, sentíamos que no podía seguir viviendo así. La situación nos llevó a entender que realmente la eutanasia sí es una opción cuando la vida ya no es vida”.

Unos años antes, Matias Madrid, profesor de Filosofía, pasaba por una situación similar pero un poco más cercana: Ada Alvarado era su tía “pero era como mi segunda mamá porque mis papás siempre trabajaron y ella se hizo cargo de mí y mis hermanos. En el año 2010 le dio un accidente vascular, ahí quedó postrada en una cama, y nunca más se levantó”.

Ada Alvarado junto a una sobrina.

Pasó los últimos tres años de su vida en un hospital hasta que su cuerpo no pudo más en el 2013. Su sobrino recuerda que sus primeros años de universidad los pasaba yendo después de clases a ver a su tía, donde le daban los cuidados y tratamientos que necesitaba para vivir.

“Estuvo 3 años deteriorándose, postrada sintiéndose miserable y con ganas de morir dignamente, algo que no ocurrió”, siente Matías y añade “ella me dijo que se quería morir, y uno trataba de decir ‘oye, no pienses así, etc.’, pero en realidad uno no dimensiona lo que provoca ese dolor, porque quizá más que la enfermedad en sí misma, es el dolor de no poder hacer tu vida como te gustaría”.

Sobre ello, y para finalizar, el activista Francisco Papas Fritas reflexiona: “Hay una enorme diferencia en la autobiografía cuando puedo relatar mi muerte de forma consciente, en vida. Cómo se sintió al acercarse a ella, cómo pudo dialogar con sus seres amados antes, solucionar conflictos. Puede ser un rito muy sanador y sin lugar a duda en paz”.