Antes de finalizar el día 3 de enero de 2026, a las 21:00 horas en Nueva York, Nicolás Maduro Moros tocó suelo americano, esposado, vestido con un hoddie azul y sandalias plásticas con calcetines. Su mujer, Cilia Flores, acusada de ser cómplice por cargos de narcotráfico, conspiración contra EE.UU., entre otros, cojeaba al caminar un poco más adelante del líder y dictador venezolano.
“Good night, happy new year!”— fue lo que repetía Maduro con una leve sonrisa al entrar al edificio de la DEA en Nueva York, rodeado de policías antidrogas. Minutos antes, posó esposado, con ambos dedos pulgares hacia arriba, sentado en el aeropuerto se le ve mirar directo a la cámara junto a diversos policías del departamento de drogas posando felices, como cazadores que con orgullo muestran el ciervo que han cazado.

En la residencia de verano del presidente de Estados Unidos, Mar-A-Lago, se montó una tienda oscura para seguir el ataque de los Delta Force en Venezuela. Una sesión de fotos similar a “Situation Room” de Pete Souza, muestra al presidente Donald Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, miraban en tiempo real de la captura de Nicolás Maduro.

El ataque coordinado de Estados Unidos comenzó a las 2:00 de la mañana hora Nueva York. Esto provocó diversos contenidos de desinformación, que Fast Check verificó durante el día. Desmentir las diversas fotografías de Maduro creadas con Inteligencia Artificial se transformaron en la principal tares del periodismo, hasta que el propio Donald Trump, compartió en la red social de su propiedad, Truth Social, la primera imagen oficial de Nicolás Maduro en la embarcación USS Iwo Jima.

Tras la foto, Trump ofreció una conferencia de prensa pasada las 13:00 pm, donde detalló la operación y afirmó que gobernaría Venezuela, “hasta que se pueda hacer una transición ordenada”. Afirmó, además, que invertiría millones de dólares en los centros petroleros del país para desarrollar este negocio y promover la inversión.
Con estos dichos, se descarta por el momento que Edmundo González, presidente legítimamente electo y su vicepresidenta, la premio nobel de la paz, María Corina Machado, asuman el gobierno venezolano tras la caída de Maduro.
En Caracas, la vicepresidenta en título, Delcy Rodríguez quedó a cargo del país y pidió diálogo y respeto. Trump confirmó en la conferencia de prensa de Mar-A-Lago, que Delcy ya había jurado como presidenta y que trabajaría para la transición democrática.
“Hay una vicepresidenta que fue nombrada por Maduro. Ahora ella es la vicepresidenta, creo que es la presidenta e hizo su juramento hace un rato. Tuvo una larguísima conversación con Marco (Rubio) y dijo ‘haremos lo que ustedes necesiten'”, afirmó Donald Trump.
En diferentes partes del mundo, la diáspora venezolana salió a la calle a celebrar con fervor el ataque y captura de Nicolás Maduro, que desde el año 2013 gobernaba como presidente, tras la muerte de Hugo Chávez, creador del socialismo del siglo XXI.

En Chile, incluso el embajador Brandon Judd compartió en su cuenta de X, diferentes fotos compartiendo con los manifestantes venezolanos: “Tuve el honor de celebrar en Chile, junto al valiente pueblo venezolano, la victoria del presidente Donald Trump contra la opresión.”
En el mundo existen diferentes voces críticas, tanto en Estados Unidos, como en Europa y América Latina, buscan responder la pregunta de si este ataque es el fin del derecho internacional como se le conoce hasta ahora, o el inicio de una nueva hegemonía de Estados Unidos en el mundo entero, que algunos han denominado “doctrina Donroe”, similar a la doctrina Monroe, que en 1823 inauguró el quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, con la célebre frase: “América para los americanos.”



















