El fiscal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Todd Blanche, dio por finalizada la investigación de los Archivos Epstein: un entramado de correos y documentos que arrojan luz sobre la red de explotación sexual liderada por el fallecido empresario, Jeffrey Epstein, y su pareja, Ghislain Maxwell.
Los delitos del matrimonio se destaparon en 2005, con la denuncia de una menor de 14 años que acusaba agresiones sexuales en la mansión de Epstein en Palm Beach, Florida. Cientos de mujeres se unieron posteriormente en sus testimonios contra el financista, cuyos crímenes también se perpetraron en su isla privada en el Caribe: Little Saint James.
En 2019 y tras ser ingresado al Centro Metropolitano Correccional de Nueva York, Epstein fue hallado muerto en su celda. Maxwell aún cumple condena de 20 años en prisión por su complicidad en los hechos.
El viernes pasado, el Departamento de Justicia liberó más de 3,5 millones de archivos relativos al caso. Esta divulgación fue mandatada por un Acta de Transparencia firmada en noviembre por el Congreso y el presidente Estados Unidos, Donald Trump.
Los documentos contienen mensajería privada entre Epstein y diversas personalidades de la élite económica y política mundial. Su esfera de contactos llevó a que emergieran teorías conspirativas sobre su deceso, afirmando que en realidad fue asesinado para silenciar su testimonio. El hermano del magnate incluso aseguró a la cadena Fox que «lo mataron» y que había «inconsistencias» en los videos de mostraban su celda al momento de su muerte.
Entre las personas que aparecen mencionadas en los archivos se encuentran los ejecutivos de Starlink y Microsoft, Elon Musk y Bill Gates; la futura reina de Noruega, Mette-Marit; el expríncipe de Reino Unido, Andrew Mountbatten-Windsor; y el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al otrora poseedor del cargo, Bill Clinton.
¿Cuáles son las repercusiones políticas de este caso y qué se dice sobre estos personajes en los archivos?
Elon Musk y Bill Gates
Según los archivos, el dueño de la empresa tecnológica Starlink y la aeroespacial SpaceX, Elon Musk, aparece coordinando una visita a la isla de Epstein pese a que en 2025 se desligó asegurando no haber aceptado invitaciones a dicho lugar.
«Sólo un recordatorio. Elon Musk estaba preguntando acerca de venir a tu isla el 2 de enero…», dice la asistente ejecutiva de Epstein, Lesley Groff, en un correo electrónico, enviado el 31 de diciembre de 2013.
El mensaje adjunta un reenvío del propio Musk, un mail que compartió en navidad el mismo año. «De hecho, podría regresar temprano el 3. Estaremos en San Bartolomé. ¿Cuándo deberíamos ir a tu isla el 2 (de enero)?», indica el actual gerente de la red social X.
Conversaciones privadas de Epstein también revelan que el CEO de Microsoft y exhombre más rico del mundo, Bill Gates, era un hombre cercano al financista.
Epstein se califica como «amigo de siete años» y «mano derecha» de Gates en una carta renuncia a un puesto que tenía en la compañía BG3 y la fundación que mantenía con su entonces esposa, Mellinda.
«Se me ha pedido repetidamente que haga otras cosas que rozan, e incluso pueden llegar a, lo ilegal. (…) Desde ayudar a Bill a conseguir drogas para lidiar con las consecuencias de tener sexo con chicas rusas, hasta facilitarle encuentros ilícitos con mujeres casadas», aseguró en julio de 2013 el propio Epstein

La futura reina Mette-Marit y el expríncipe Andrew de Inglaterra
Entre las conversaciones de Epstein con figuras públicas se incluyen correos con la futura reina de Noruega, Mette-Marit. En una de ellas, la princesa pregunta al financista si es «apropiado que una madre sugiriera a su hijo de 15 años un fondo de pantalla con dos mujeres desnudas sobre una tabla de surf».
La relación cercana con el magnate se vislumbra en otro correo de 2012, donde él le consulta dónde buscar una «esposa». «París es bueno para el adulterio», responde ella, agregando que «las escandinavas son mejor material para esposas».
El otrora príncipe Andrew de Inglaterra, por su parte, se vio nuevamente involucrado con la filtración de fotografías inéditas, en las que aparece con una mujer tendida en el suelo con la mano sobre su estómago.
En octubre pasado, Andrew fue despojado de sus títulos nobiliarios y de sus posesiones reales por estar ligado al empresario estadounidense.
Ante la revelación de este viernes, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, instó al expríncipe a testificar ante el Congreso de Estados Unidos, pues ya lo había invocado en noviembre.
«Cualquiera que tenga información debe estar preparado para compartirla en cualquier forma que se le solicite», dijo Starmer este domingo. Una presión que ha ido aumentando en los últimos días, según BBC.

Donald Trump
Más de 4.500 documentos mencionan al actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, entre los antecedentes de la investigación.
La mayoría se encuentra en un compilado de denuncias que llegaron al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y que lo implican con Epstein. Ello, no obstante, sin mostrar evidencias de las imputaciones.
El testimonio de una supuesta víctima –el 21 de junio de 2021– asegura que «Trump declaró que estaba al tanto de las fiestas sexuales con menores y cobró el dinero de la casa del campo de golf –de su propiedad– para financiarlas».
Otra persona, en julio del mismo año, afirmó que fue presentada por Ghislain Maxwell a Trump en una fiesta en Nueva York, donde habló con él por 20 minutos. Incluso, habría asistido a su casa en Mar-A-Lago en presencia de Jeffrey Epstein.
Previo a la visita, Maxwell le habría hecho sugerencias de vestuario, indicando que «a él (Trump) le gustará eso» o «no le gustará eso». De todas maneras, el testimonio es explícito en asegurar que no tuvo relaciones con el mandatario.
Mediante su cuenta en Truth Social, Trump se desligó del caso aseverando que «no era amigo de Jeffrey Epstein» y que en los mismos documentos se aprecia como él intentó perjudicarlo junto a «un “autor” mentiroso y corrupto llamado Michael Wolff».
El presidente añadió que «nunca fui a la isla infestada de Epstein» y amenazó con demandar a personas de «izquierda radical» que lo contradijeran.
Los archivos de Epstein son un arma de doble filo
Hace pocas horas se dio a conocer que el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y su esposa -también candidata al cargo en 2016- Hillary Clinton, aceptaron declarar ante la Comité Investigador del caso en la Cámara estadounidense.
La instancia es presidida por el republicano James Comer, en lo que es una encrucijada contra el matrimonio emblemático del Partido Demócrata.
En la tanda previa de documentos –publicada en diciembre–, se mostraba a Bill Clinton en una serie de fotografías disfrutando en las propiedades de Epstein.

La presencia del demócrata en los archivos podría complicar la competitividad de su partido en las elecciones parlamentarias este año, asegura el analista internacional Guillermo Holzmann.
«Hay que tener presente que, para el Partido Republicano y para Trump, mientras más involucrado esté el Partido Demócrata, más difícil es que tenga posibilidades de unirse y presentar una campaña de medio tiempo que sea más eficiente. Entonces, acá hay muchos intereses políticos e ideológicos que están presentes».
Sobre las posibles repercusiones en la Casa Blanca, Samuel Fernández, abogado y exembajador de Chile ante Naciones Unidas, sostiene que dependerá de si se comprueba participación de Donald Trump.
«No es primera vez que han habido varias denuncias que han quedado en nada (…). El hecho de que lo vayan o no a perjudicar, sabemos que políticamente siempre van a haber enemigos que buscarán su vinculación con Epstein».
«¿Se han publicado todos los documentos que mencionan la palabra Trump?», cuestionó el senador demócrata, Chuck Schumer, en su cuenta de X este domingo.
El diputado Joe Raskin, en tanto, expuso los antiguos vínculos del fiscal Todd Blanche con Trump. «Nunca intentó pasar de ser el abogado defensor penal personal de Donald Trump a ser el número dos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos», aseveró.

























