Por Claudia Ramírez
«Siento que la próxima ola de xenofobia en Chile es hacia los alien (…) y lo van a estar dando todo el día en los matinales». Con pasajes como este, el humorista venezolano Esteban Düch hizo reír y selló su exitosa participación en la reciente edición del Festival de Viña del Mar.
Düch aprovechó el escenario artístico más importante del país para abordar temas relacionados con la inmigración desde un punto de vista diferente del que usualmente muestran los medios de comunicación.
En su relato incluyó situaciones complejas asociadas a la adaptación y a la convivencia, y aludió a los estereotipos, los prejuicios e incluso la anulación de la propia identidad —por ejemplo, tener que neutralizar el acento—, que deben enfrentar los inmigrantes.
Después de su exitosa presentación, en redes sociales surgió la comparación con lo ocurrido con George Harris el año pasado. «No era xenofobia», repetían numerosos posteos, rápidamente replicados por algunos medios de comunicación.
¿Su éxito demuestra que los chilenos no somos xenófobos? ¿La percepción sobre la inmigración cambió después de esta rutina de humor?
Desde la teoría del encuadre o framing, este mensaje, promovido desde las vivencias cotidianas y en un contexto de humor podría contribuir a instalar encuadres nuevos o, al menos, a alertar sobre los encuadres negativos que se han normalizado en el discurso público sobre la inmigración, especialmente sobre la venezolana.
En palabras simples, el encuadre es un ejercicio cognitivo que implica una valoración de la realidad, que puede hacerse de manera consciente o inconsciente y que, por lo mismo, es difícil de cambiar. Por ejemplo, es probable que alguien con una percepción muy negativa sobre la inmigración, se haya reído con la rutina de Düch, haya celebrado su «chilenización», pero que sus marcos negativos sobre la inmigración no hayan cambiado.
Entonces, ¿su éxito demuestra que los chilenos no somos xenófobos? De nuevo, la evidencia muestra que es difícil que una persona cambie sus marcos. No obstante, hay investigaciones que sostienen que quienes se ubican en una posición intermedia o menos negativa, podrían activar marcos distintos.
Lo rescatable es que este podría ser el inicio de una conversación que, por un lado, valore la integración social y, por otro, alerte sobre actos xenófobos normalizados, que el propio Düch instaló en la Quinta Vergara: «¿Oiga amigo, usted es extranjero o es chileno?».
Es probable que hoy no seamos ni más ni menos xenófobos que hace un año, pero conversar públicamente y en redes sociales al respecto es, al menos, un comienzo.
*Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen únicamente a su autora y no representan necesariamente la visión editorial ni la posición institucional de Fast Check CL.

























