A través de una puesta en escena que incluyó entrevistas en cinco canales de televisión, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó el alza en los precios de los combustibles que comenzará a regir desde el jueves 26 de marzo. La gasolina aumentará $370 por litro, mientras que el diésel lo hará en $580 por litro.
Asimismo, Quiroz anunció un plan de medidas paliativas que contempla una rebaja en el precio de la parafina y beneficios dirigidos a distintos sectores del transporte público.
Tras confirmarse el incremento en el valor de la bencina, al interior del gobierno comenzó a circular una minuta orientada a abordar comunicacionalmente el alza en los combustibles.
El relato que incorpora la minuta
«Hay una guerra. Una guerra que nadie pidió. Una guerra que comenzó lejos, pero que esta semana. llegó a la bomba de bencina de cada chileno», comienza exponiendo el documento que circuló al interior del gobierno de José Antonio Kast. Seguidamente, señala que el alaza de los combustibles «no lo decidió ningún gobierno chileno. Lo decidió una guerra».
Así, la minuta pasa de hablar de la guerra en Medio Oriente al gobierno del expresidente Gabriel Boric: «junto con esa guerra, encontramos las finanzas públicas peor de lo que nos podíamos imaginar. Encontramos un Estado en la quiebra».
Y, al final, agrega: «Les vamos a decir la verdad: hay guerra, nos dejaron sin plata, y vendrán semanas duras y difíciles para el país».
La defensa comunicacional por alza de bencina
La minuta continúa con una explicación sobre la guerra en Medio Oriente y detalla el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) y del Fondo de Estabilización de Precios del Petróleo (FEPP). En ese contexto, advierte que absorber completamente el alza de los combustibles «costaría hasta US$ 4.000 millones —recursos que no existen. Porque se lo gastaron todo».
El documento también establece lineamientos para que los voceros del gobierno enfrenten el tema. En particular, indica que «cuando la oposición acuse de “gobierno de ricos”», se debería argumentar que:
«Mantener el subsidio universal de gasolina es regresivo: beneficia $4.500/mes al 20% más pobre vs. $30.000/mes al 20% más rico. Es 7 veces más favorable para los ricos. Este gobierno no va a exponer la estabilidad fiscal para beneficiar 7 veces más al 20% más rico. Por eso protegemos transporte público, parafina y regiones — que sí llegan a los que más lo necesitan».
El texto también propone un «cierre épico» para las declaraciones públicas: «Ni una guerra lejana ni un fisco quebrado por una mala administración van a detener a Chile. Juntos, Chile sale adelante».
Las preguntas y respuestas
Posteriormente, el documento incorpora una sección destinada a responder preguntas de la prensa, en la que se instruye a los voceros a «responder siempre con el triángulo en mente: reconocer la realidad → señalar la herencia → plantear el plan».
En esa línea, ante la pregunta «¿Por qué no hay fondos para subsidiar completamente el precio?», se sugiere responder: «Porque los recibimos vacíos. El FEPP tenía US$5 millones. Absorber el alza completa costaría hasta US$4.000 millones —y la deuda pública hoy es US$40.000 millones mayor que hace cuatro años».
Si se les consulta «¿Es esto un fracaso del gobierno en su primera semana?», la minuta propone señalar: «Un fracaso sería no enfrentar la crisis y dar la espalda a los más vulnerables. Esta primera semana demostró que tenemos un gobierno que dice la verdad, toma decisiones difíciles y protege primero a los más vulnerables. No ocultamos la crisis: la enfrentamos».
Asimismo, el documento aborda cómo responder ante la pregunta «¿Por qué no quieren subsidiar a la clase media y sí a los ricos a través de la rebaja de impuestos?». En ese caso, se sugiere indicar que «los impuestos se reducen para crecer más y aumentar la recaudación, mediante un estímulo que ayudará a miles de empresas a contratar más trabajadores y generar mayor valor».
La respuesta a la oposición
Además, el documento incluye orientaciones para enfrentar críticas de la oposición. Para ello, presenta un cuadro con el posible «ataque que lanzarán → nuestro encuadre → la trampa a evitar».
Por ejemplo, si se plantea que «este gobierno aplica disciplina fiscal a costa de la clase media. Recortan subsidios para los que menos tienen», el encuadre sugerido es que «nosotros llegamos con las arcas vacías y con una guerra encima. A pesar de eso, congelamos el transporte y blindamos la parafina. Eso no es recortar a la clase media: es lo opuesto». En este caso, la minuta advierte que la trampa a evitar es entrar en el debate sobre disciplina fiscal y gasto social, ya que «ese terreno lo gana siempre la izquierda».
En caso de que se afirme que «el gobierno sólo beneficia a los ricos», el encuadre propuesto es que «El Plan Chile Sale Adelante protege primero el transporte público —que usa la gente de menores ingresos—, la parafina —que calienta los hogares más pobres». La recomendación es «no mencionar jamás a empresas ni a sectores de altos ingresos en este contexto. Si la oposición lo lleva ahí, volver a: “Los primeros protegidos son los más vulnerables”».
Asimismo, si se plantea que «el gobierno no tiene plan. Solo culpa al gobierno anterior de todo», la respuesta sugerida es que «la comparación con la administración anterior no es una excusa: es el contexto indispensable para que los chilenos entiendan por qué las herramientas que debían estar disponibles no lo estaban». En este caso, la minuta advierte que no basta con responsabilizar al gobierno previo, por lo que recomienda «emparejarlo con una medida concreta».
Los “errores que no se pueden cometer”
Finalmente, la minuta incorpora una sección con las «fallas a evitar», en la que advierte que «estos son errores que pueden destruir en horas lo construido en días (…) Son líneas que no se cruzan».
La primera recomendación es no decir «la situación es grave», ya que —según el documento— se trata de una frase que «activa pánico y transmite pérdida de control. El gobierno está en control. Lo correcto: ‘Hay un desafío real y tenemos un plan concreto para enfrentarlo.’ La gravedad la comunica la seriedad del tono, no las palabras».
Asimismo, se indica que no se debe «atacar personalmente a figuras del gobierno anterior». En ese sentido, se plantea que «la estrategia es ‘datos + responsabilidad institucional’, no nombres. Los nombres vendrán de la investigación formal. Adelantarlos sin respaldo documental es un error que puede revertirse en difamación».
El texto también advierte sobre «no ser insensibles con los efectos de las medidas», al señalar que «ninguna estrategia comunicacional sobrevive los errores o la falta de prudencia. En estas circunstancias, lo que corresponde es ceñirse al guion y no hablar de más. El aumento de los combustibles va a generar malestar en la ciudadanía, no hagamos que ese sentimiento se profundice por malas declaraciones o malas decisiones».
Por último, se menciona la importancia de «no dejar que la oposición instale el encuadre». En ese punto se indica que «si la noticia del día es ‘gobierno sube bencina’ y no ‘gobierno protege a los más vulnerables frente a guerra internacional’, el encuadre comunicacional falló. El relato propio debe llegar antes que la pregunta hostil».


























