Fast Check CL

¿QUÉ ES EL FACT-CHECKING?

Introducción a la desinformación

La desinformación es entregar “información manipulada al servicio de ciertos fines”. No es un fenómeno nuevo y podríamos decir que ha existido desde antes que Johannes Gutenberg creará la imprenta moderna en siglo XV (1440).

En el siglo XX, la creación de Internet brindó la posibilidad de democratizar la información, disponiendo de ella online para consultas a solo clics de distancia, derribando muros geográficos y de tiempo, conectando un mundo de lenguajes diferentes, trayendo de vuelta el símbolo de la gran Biblioteca de Alejandría a disposición tanto de “moros y cristianos”.

En el siglo XXI, las redes sociales permitieron que el flujo de información se hiciera más grande y dinámico. Pero además lograron democratizar una vez más el contenido y su publicación. Lo que ante estaba reservado para eruditos, cuyos conocimientos de lecto-escritura eran un privilegio sacerdotal, y que después fue administrado por intelectuales y académicos, se hizo público, gratuito y libre. Las redes sociales democratizaron la información, que salió al mundo con el asombro de un ciego que tras años de penumbra recupera un día la capacidad de ver.

Desinformación

La posibilidad que trajo consigo abrir la información y los contenidos a todo el mundo, acentuó un problema —cuyo origen se pierde en el tiempo—que antes no era masivo: la desinformación. Esta intencionalidad privada de manipular al lector para hacerle creer algo distinto a lo que piensa, reafirmar su ignorancia, cambiar su posición sobre temas y asuntos económicos y/o políticos, o invitarlo a actuar de cierta manera en razón de una particular mirada bajo mezquinas motivaciones, se volvió un fenómeno instantáneo y pandémico.

Las y los periodistas han protegido el concepto de informar bajo una motivación pública, o sea, que el interés de la entrega de la información sea para el bien de la democracia y sus representados y representadas. Pero, lamentablemente, medios de comunicación y periodistas, también han sido objeto de cuestionamientos por sus propios consumidores, bajo razones fundadas y no tan fundadas, decidieron poner en alto a los grupos y cadenas informativas en todo el mundo. Hoy, el ojo crítico también mira a las redacciones de periódicos, canales de televisión y radios, que han mantenido un pasivo rol ante la desinformación que, en ciertos casos, fue promovida por ellos mismos.

Es en este contexto que nace el fact-checking y la verificación de datos, un tipo de periodismo para algunos, y para otros una metodología, que apunta hacia la fuente: los hechos y datos para escrutar su veracidad, en razón de practicar la duda razonable sobre supuestos y prácticas que medios, periodistas y “creadores de contenido” publican en sus plataformas o medios de comunicación social.

 

Fact-checking y verificación

Estos son métodos de comprobar la desinformación sobre el discurso público y los contenidos engañosos publicados por ciudadanos. Se diferencian en que el fact-checking “chequea” o comprueba si los hechos o datos presentes en el discurso de una autoridad son reales. De igual forma, la verificación comprueba que los hechos y datos publicados por un ciudadano sean ciertos.

El fact-checking mira desde el día que fue dicho o publicado

El fact-checking, o como sugiere su traducción al español: verificación de hechos, es una forma de periodismo que se encarga de verificar o falsear hechos, dichos y virales en Internet, de autoridades públicas, privadas y usuarios. Nace en Estados Unidos al principio de los años 2000, con iniciativas como Polifact.com y FactCheck.org, y hoy se encuentra en pleno crecimiento con medios independientes, fundaciones y secciones dedicadas a la verificación en todo el mundo.

El fact-checking nace a raíz de la gran cantidad de desinformación y noticias falsas “fake news” que circulan en Internet, lo que se ha visto incrementado con la aparición de las redes sociales. Además, se preocupa de que los dichos de los poderosos sean verificados, con la finalidad de educar e informar a toda la población, de forma transparente y precisa, cuáles son las fuentes consultadas y cómo se componen los discursos políticos en la actualidad. 

La misión de medios como Fast Check CL es hacer más difícil el camino, o aumentar la pena social y política, a quienes generan contenido falso y provocan desinformación.

El Instituto Poynter para estudios mediales de la Universidad de Florida, es quien certifica hoy, a nivel internacional, a los medios en fact-checking, y es una institución sin ánimo de lucro, que desarrolla y forma capacidades de verificación para profesionales del periodismo.

Actualmente Fast Check CL suscribe el Código de Principios del International Fact-Checking Network (IFCN), dependiente del Instituto Poynter, pero no se encuentra certificado.

¿Qué son las fake news o noticias falsas?

Son contenidos dudosos que tienen forma de noticia, se visten como una, pero cuyo objeto es desinformar. 

Las noticias falsas son una expresión más del fenómeno de desinformación. Nos provocan emociones intensas, ya que afirman o invalidan nuestras posturas personales, desinformando y afectando para mal las decisiones que tomamos: desde elegir un producto en el mercado, hasta votar por el próximo presidente o presidenta de tu país.

La recomendación internacional es no utilizar la palabra “fake news” por ser un sinsentido. Ya que, ningún medio tiene por misión comunicar información falsa, todo lo contrario. Sin embargo, desde una perspectiva informal es la forma popular del fenómeno de la desinformación. 

En Chile la palabra “fake news” está popularizada y se usa como adjetivo cuando un medio de comunicación comete un error y no es preciso en la entrega, así como también se utiliza cuando una autoridad entrega datos, hechos y dichos falsos que desinforman.

Por eso Fast Check CL la utiliza la palabra “fake news” como un sinónimo de desinformación.

¿Qué es la desinformación?

Es la expresión teórica del fenómeno de las noticias falsas o “fake news”, pero se da en contenidos diversos y multiplataformas. No siempre parece una noticia, pero sí desinforma y afecta las decisiones de las personas.

La desinformación es uno de los principales peligros para el periodismo y las democracias, ya que gracias a sus múltiples formas engaña y distorciona los hechos, socavando instituciones y personas.

Tres formas de expresión de la desinformación son: noticias falsas, audios falsos, videos e imagenes modificadas, deep fake.

El fact-checking se hace cargo de chequear la desinformación en noticias falsas, videos y audios intervenidos o engañosos, pero también en el discurso público en relación a: cifras estadísticas, datos duros, conceptos legales o referencias a leyes y normas, así como comparaciones.

¿Qué no se puede chequear?

El fact-checking tiene límites, porque cultiva una filosofía de transparencia y datos abiertos, que a su vez limita su campo de acción a fuentes de esta índole. 

Muchas veces, las personas piden hacer una verificación sobre ciertos contenidos y nosotros decimos que estos son inchequeables. Aquí te explicamos nuestros propios límites:

  1. Opiniones: porque cada uno tiene libertad de expresión y opinión y esto es legítimo y no tenemos por qué verificar opiniones, a menos que en ellas hayan datos o contenidos dudosos. Solo sobre estos últimos nos podemos expresar.
  2. Fuentes en off:  los periodistas en su ejercicio habitual tienen el deber de resguardar a sus fuentes, proteger su identidad.  Muchas veces estas fuentes entregan información off-the-record, que no es posible reproducir en una publicación. Por eso nosotros no podemos verificar estos contenidos, ya que son anónimos, y a nosotros nos gustan las fuentes públicas.
  3. Contenidos sin autoría: a veces llegan audios o imagenes con datos, opiniones, hechos, pero que nadie las firma. Esto es un problema porque no podemos acceder a la fuente original y, por ende, no podemos comprobar la veracidad de ese contenido.
  4. Grandes preguntas de la humanidad: para eso está la filosofía, las ciencias y la teología, que tampoco se ha puesto muy de acuerdo en preguntas trascendentales para los seres humanos, como por ejemplo: ¿de dónde venimos? o si existe Dios.
  5. Datos obvios: los datos obvios, como la fecha de la fundación de una ciudad, la efectividad de las vacunas, o que la Tierra es redonda, son obviedades que pueden ser consultadas y respondidas con facilidad en Internet.
  6. Información del futuro: al ser fact-checking, es decir, “chequeo de hechos”, nos dedicamos a los “hechos”, y no las especulaciones. Por eso cuando autoridades especulan, esperamos a que los plazos autoimpuestos se cumplan y esos dichos se vuelvan hechos, para tomarlos y verificarlos.
  7. Negaciones: es muy difícil chequear algo que no sucedió. 
  8. Delitos: muchas personas, amparadas en su libre expresión, juzgan a otras bajo diferentes parámetros. Nosotros verificamos juicios, una vez que las sentencias sean emitidas por el Poder Judicial en su última instancia, no antes.

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