La otra fase 3 que esperanza al mundo: la vacuna del VIH

La otra fase 3 que esperanza al mundo: la vacuna del VIH

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Durante este mes se confirmó que una vacuna para el prevenir el VIH estaría en su fase final de ensayos clínicos. A partir de esto, nace la duda ¿es esta una eventual solución para combatir la propagación del virus en el mundo? Fast Check CL averiguó y concluyó que si bien se trata de un gran avance en términos de salud pública, no sería una solución real ante la pandemia del VIH/Sida.


Por Paula Altamirano O.

La vacuna para prevenir el VIH ya es casi una realidad. Así lo confirman los avances de la farmacéutica belga-estadounidense Janssen junto a la Red de Estudios de Vacunas para el VIH (HVTN por sus siglas en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH). Pero ¿qué significa eso? ¿es acaso una solución al problema pandémico de este conocido virus?

El camino hacia una vacuna para el VIH

El 1 de diciembre pasado se conmemoró el día internacional de la lucha contra el Sida. El mismo mes se supo que una vacuna para prevenir el virus que provoca el sida, estaría en su fase 3, es decir, la fase final de los ensayos clínicos, lo cual significa que está en el proceso más importante para lograr su certificación.

La búsqueda de una vacuna para el VIH no es algo nuevo. “Desde hace muchos años que se está intentando levantar una, pero ha sido muy complejo. Han existido estudios en fase 3 que se han caído ya que no logran ser eficaces”, nos dice el Dr. Ignacio Silva, infectólogo de la Universidad de Santiago de Chile.

Dr. Ignacio Silva, infectólogo de la Universidad de Santiago

A raíz del tema, surgen variados cuestionamientos: ¿por qué ha costado tanto que se genere una vacuna para el VIH? ¿Cuánto demorará en estar lista y ser efectiva? ¿Quiénes deberían vacunarse? Y ¿por qué con el Covid-19 ha habido una avance tan rápido en esta materia y para este virus, que acompaña al mundo desde hace más tiempo, no?

Para responder a todas estas preguntas, primero debemos saber qué es el VIH y el Sida, y porqué se ha propagado con tanta fuerza alrededor del mundo, a tal punto de ser considerado, al igual que el Covid-19, como una pandemia.

La pandemia del VIH/Sida

El virus de inmunodeficiencia humana, más conocido como VIH (por sus siglas) se considera una pandemia desde el año 1981 por su rápida propagación por el mundo, sobre todo en África.

Según el último informe de ONUSIDA, al cierre del año 2019, 38 millones (una estimación entre 31,6 millones y 44,5 millones) de personas vivían con el VIH en todo el mundo, de las cuales 26 millones (25,1 millones–26,2 millones) tenían acceso a la terapia antirretroviral (al cierre de junio 2020).

Lo que significa que al menos unas 12 millones de personas aún están sin un tratamiento activo para combatir el virus y, por ende, están en riesgo de contraer otras patologías y/o tener una mala calidad de vida.

El virus de inmunodeficiencia humana

Siempre se habla del VIH pero ¿qué significa y qué implica? La sigla significa “virus de inmunodeficiencia humana” y es el causante de una infección que lleva el mismo nombre, por lo que “VIH” pueden referirse al virus y a la infección que causa.

Este se propaga a través del contacto con ciertos líquidos corporales de una persona infectada por el VIH, tales como: sangre, semen, líquido preseminal, secreciones vaginales y rectales y la leche maternal (conocido como contagio vertical).

La transmisión se puede dar por relaciones sexuales (vaginales, anales o bucales) con una persona infectada sin protección, es decir, sin el uso de condón. Así como también por transfusión de sangre contaminada y por compartir agujas, jeringas u otros objetos punzocortantes.

Además está la posibilidad de transmisión de madres con VIH a sus hijos durante el embarazo, el parto o el amamantamiento.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)

Por otro lado, el Sida es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, y se trata de la fase más avanzada de la infección por VIH.

Esta infección ataca y destruye las células CD4 del sistema inmunitario, que combaten las infecciones en general. Por lo que la pérdida de estas células dificulta la lucha del cuerpo contra las infecciones y ciertas tipos de cáncer. Por tanto, sin tratamiento, el VIH puede destruir paulatinamente el sistema inmunitario y evolucionar a la etapa Sida.

Sobre las células o linfocitos CD4, estas se encargan de la fabricación de anticuerpos para combatir las infecciones que entran al organismo. El VIH utiliza estos linfocitos para multiplicarse y sobrevivir, de esta forma los destruye y no deja que cumplan su rol, y la capacidad de defensa del cuerpo disminuye o acaba.

En resumidas cuentas se genera un deterioro tal del sistema inmunitario, que este ya no puede proteger al cuerpo de agentes externos perjudiciales (es decir, infecciones, bacterias, cánceres, otros virus y patologías diversas), puesto que su respuesta ante estos es lenta y deficiente, al tener dañadas sus células (linfocitos CD4).

¿Por qué ha costado tanto tener una vacuna para el VIH?

En primer lugar, es importante recalcar que una eventual vacuna no es una cura, ya que hasta el momento el VIH es una condición médica crónica. La vacuna es una medida preventiva, por tanto, quienes la usarían serían aquellas personas que no ha contraído el virus.

En cuanto al problema del VIH para generar una vacuna eficaz, el Dr. Silva ilustra: “El conflicto está en su variabilidad. Este virus muta frecuentemente, cambia su estructura, y evade la respuesta inmunológica”.

¿Qué quiere decir que cambie su estructura? El experto en estudios del VIH y biología molecular, Dr. Ricardo Soto Rifo, indica:

“El problema del VIH es su diversidad. Existe el VIH de tipo 1 (también existe uno tipo 2, no frecuente fuera de África), de él se desprenden los grupos m, n, o y p. El “n” es el pandémico, y está divido en subtipos de la A a la L”.

Dr. Ricardo Soto Rifo
Dr. Ricardo Soto Rifo, experto en estudios del VIH y biología molecular.

Y continua: “Se van acumulando mutaciones, algunos de estos tipos se mezclan entre sí y empiezan a crear leves diferencias entre los diferentes tipos de VIH, son formas recombinantes de este, lo cual se escapa de las investigaciones puesto que el contagio continua y el virus se diversifica más, expandiéndose por el mundo, lo que ha hecho que hasta ahora sea imposible una ‘vacuna universal’ para el VIH”.

La vacuna

A pesar de todo pronóstico, los esfuerzos por fabricar una vacuna para VIH existen. Y en esta oportunidad, la farmacéutica belga-estadounidense Janssen en conjunto a la Red de Estudios de Vacunas para el VIH de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH) han logrado llegar a la etapa final de una.

Este producto farmacéutico ocupa la misma tecnología que utilizó el laboratorio para su vacuna contra el Covid-19. Se trata de una dosis que utiliza un adenovirus modificado (un virus del resfriado común diseñado genéticamente para ser inofensivo), que contiene inmunógenos en mosaico, traducido en ciertas proteínas.

El infectólogo, Ignacio Silva, explica: “Esta vacuna actúa contra distintas proteínas del virus, por lo tanto si hay una proteína que cambie su estructura todavía puede ser atacada por otro flanco”, cuestión que vendría a suplir el problema expuesto anteriormente.

Asimismo, afirma que “estas proteínas están para despertar el sistema inmunitario y desarrollar anticuerpos para combatir el virus”.

¿Cuánto demoraría en estar lista esta vacuna?

El ensayo clínico duraría entre 24 a 36 meses aproximadamente. “Siendo realistas el proceso podría durar un año o dos, solo las pruebas. Se podría pensar que la fase 3 podría terminar para el 2021, pero desde una perspectiva muy optimista”, comenta el infectólogo.

“Hay que recordar que esta vacuna se viene trabajando desde hace unos 4-5 años, son procesos largos y hay que tener paciencia, y también fe, porque muchos experimentos como este han fracaso en su última fase”, expresa el Dr. Silva.

En cuanto a la llegada de esta vacuna a Chile, tanto el doctor Silva como el doctor Soto, lo ven como algo aún lejano, y que no se daría antes del 2022.

Esta fase clínica es la más importante, puesto que es donde se prueba qué tan eficaz es, es decir que “revisan que no produzca daños adversos al organismo ni deterioro de otras partes del cuerpo”, ilustra, por su parte, el Dr. Soto.

Al mismo tiempo, Silva expone que “se tiene que cerciorar cuánto durará la inmunidad, si se necesitaría una dosis o más, cómo se distribuiría, cuánto costaría, etc”. Por lo que, son múltiples los factores aún por ver, que no solo tienen que ver con el ala científica.

¿Quiénes tendrían que vacunarse?

Los estudios están pensados, en primera instancia, para la población de riesgo, que son: hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores y trabajadoras sexuales, sus clientes, la comunidad trans, personas privadas de libertad y personas que usan drogas inyectables (y mujeres heterosexuales, en caso del África).

Desde esa perspectiva, ¿son esas personas las únicas que deberían ponerse la vacuna? Iancu Cordescu, uno de los fundadores y Director Ejecutivo de la Fundación Chile Positivo, una de las organizaciones de la sociedad civil que entrega información, apoyo y acompañamiento para personas que tienen VIH y quienes deseen educarse sobre el tema, comenta al respecto:

“La población de riesgo ha sido invisibilizada desde siempre, hemos vivido en la discriminación y el estigma por años, así que me parece que está bien que por primera vez seamos vistos como una prioridad.

En el fondo una eventual vacunación debiese ser para toda persona que lo requiera, pero es necesario mirar a quienes hemos quedado de lado, y que seguimos recibiendo poca atención de parte del Estado”.

Iancu Cordescu, Director Ejecutivo de Fundacion Chile Positivo
Iancu Cordescu, Director Ejecutivo de Fundacion Chile Positivo

¿Por qué la vacuna del Covid-19 fue tan rápida y la del VIH no?

La primera razón es la expuesta anteriormente: que el VIH tiene una alta variabilidad, que ha hecho complejo los esfuerzos por crear una vacuna en los casi 40 años que lleva esta pandemia.

Por otro lado, está el hecho de que la vacuna para la el Covid-19 se desarrolló en pleno peak de la pandemia, es decir, con muchos casos, “entonces el grupo de control era muy eficaz, podías ver con tu grupo de vacunados cuando se trataba de placebo o no, etc. Podías ver los resultados de forma muy rápida”, consigna el Dr. Soto.

Y refuerza: “En el caso del VIH es mucho más difícil generar un grupo tal que te pueda dar resultados de esa envergadura. Por ello se hacen tantos estudios en Sudáfrica, allí la prevalencia de VIH es muy alta, y puede hacer que las investigaciones fluyan mejor, pero es algo que hasta ahora no ha dado resultados”.

El factor cultural

Por último, y no menos importante está la esfera social y cultural que ha hecho que los estudios en esta materia no avancen de la mejor manera, sostiene Soto: “La gente aún tiene miedo de saber si tiene el virus, entonces hay una población flotante de gente que no sabe que tiene VIH, que contagia y además no se trata”.

“Y el problema no es la gente en sí, sino lo que rodea al virus: el estigma y la vergüenza. En ese sentido, hay poco tino desde Estado para abarcar esto, porque aquí lo que se necesita es prevención, más y mejores campañas, educación sexual en colegios, que se hable del tema y se le dé la urgencia que necesita. Una vacuna no vendrá a resolver el tema de raíz”, sentencia.

En este sentido, Iancu Cordescu, comenta: “Una vacuna no es una cura, por ende no es una solución. Piensa, si le das a la gente una vacuna, quizá todos querrán vacunarse y perderán el foto del cuidado sexual. Quizá ya no habrá Sida pero los niveles de gonorrea, sífilis y otras ITS irán en aumento, porque no es un tema VIH es un tema de responsabilidad con tu cuerpo”.

Y reflexiona: “Si no te han enseñado nunca a cuidarte ni valorarte es difícil que el panorama cambie. Aquí necesitamos la voluntad de muchas partes, nosotros como fundación educamos y acompañamos, la academia también nos ayuda mucho. Pero el Estado no, faltan políticas públicas. Este es un tema que sigue en aumento, y una vacuna no lo solucionará al cien por ciento”.

Situación nacional del VIH/Sida: Una alerta para Chile

Según lo informado el año 2019 por parte del Ministerio de Salud, basado en el informe de ONUSIDA del mismo año, se sabría que hasta el 2018 el 87% de las personas que viven con VIH en Chile han sido diagnosticadas.

Ese porcentaje proviene de las 71 mil personas en el país viven con VIH, (hasta ese entonces), tal cifra aumentó en 4 mil personas más con respecto al 2017, cuando se registraron 67 mil contagiados.

“Del universo de personas que viven con VIH, 61.660 han sido diagnosticadas. (…) 45.140 de las personas que viven con VIH reciben tratamiento, es decir, 6.140 más que el año anterior, pasando de 39 mil en 2017 a 45.140 en 2018. Mientras que las personas seropositivas con carga viral suprimida o indetectable, alcanzan a 39.690″, dice el reporte del Minsal.

Asimismo, desde Sida Chile, organización de especialistas que se encarga de estudiar y exponer datos e investigaciones sobre el VIH, también analizan lo arrojado por ONUSIDA, a través de un reporte, destacando el hecho que Chile tiene un alza considerable con respecto a Latinoamérica, posicionándolo en el primer lugar de contagios del subcontinente (al menos hasta 2018).

Igualmente, recalcan de forma negativa que la población joven es la que más contagios registra, donde personas de entre 20 y 39 años representaron el 73% de los nuevos casos diagnosticados el año 2018.

Al respecto, desde el Minsal, tuitearon con fecha 16 de julio del 2019, lo siguiente:

Tal objetivo que mencionan: “90-90-90”, es una meta que había propuesto ONUSIDA, para regular la propagación del VIH en el mundo, la cual consistía en:

  • Que en 2020 el 90% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico respecto al VIH.
  • Que en 2020 el 90% de las personas diagnosticadas con el VIH reciban terapia antirretrovírica continuada.
  • Que en 2020 el 90% de las personas que reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral.

Sin embargo, fue reconocido por la propia ONUSIDA, que el objetivo está lejos ser alcanzado para este año, puesto que las expectativas eran demasiado altas, las que además se vieron alteradas por la pandemia del coronavirus que ha azotado a prácticamente todo el mundo.

Sobre ello, el Dr. Silva lamenta lo siguiente: “En Chile las políticas de prevención del virus han sido deficientes, y lamentablemente con la pandemia del Covid-19 los diagnósticos del VIH/Sida no han tenido la suficiente atención por lo que es esperable que el próximo año se disparen los casos de nuevos contagios”.

Los tratamientos para el VIH

Siguiendo la línea anterior, en la actualidad existen tratamientos efectivos para combatir el VIH: la terapia antirretroviral, la cual está específicamente diseñada para impedir la replicación del VIH en el organismo y así evitar que disminuyan los linfocitos CD4, aquellas células atacadas por el virus.

Al someterse a esta terapia de forma temprana, es decir, al saber el resultado, su eficacia es mucho mejor, al punto que el virus “se duerme”, dejando de ser un contagioso y riesgoso para la salud.

De allí, la importancia del test, pues solo sabiendo si eres seropositivo/a (persona infectada con VIH)) se puede comenzar un tratamiento óptimo.

No obstante, Cordescu explica que “igualmente queda mucho por avanzar porque si bien con estos tratamientos estamos bien, con vida, tiene efectos negativos en algunas personas. Se han detectado problemas renales y hepáticos y otros, porque a veces la gente también tienen otras enfermedades que inciden”.

Asimismo, existen fármacos para prevenir el VIH, tanto en pre como post exposición al virus, el PrEP y el PEP, respectivamente.

  • PrEP: profilaxis previa a la exposición. Es para personas que aún no tienen VIH, pero están en un mayor riesgo de contraerlo. Se trata de un medicamento diario que puede reducir este riesgo ante la exposición, y está pensado para el consumo de la población de riesgo.
  • PEP: profilaxis post-exposición. La PEP es para personas que posiblemente hayan estado expuestas al VIH en situaciones de emergencia, se debe hacer dentro de las 72 horas posteriores a la posible exposición al VIH. Está pensado para personal de la salud, para casos de violación y para la población de riesgo.

En resumen, la vacuna para el VIH sería una gran herramienta para intentar prevenirlo, sin olvidar que hay muchas otras esferas que intervienen en el tema, tales como políticas públicas y el rol del Estado y las organizaciones de la sociedad civil, la educación sexual, la responsabilidad sexual y mayores avances en tratamientos menos invasivos.

¿Vives con VIH o tienes sospechas y no saber qué hacer?

Si tienes sospechas, lo primero que debes hacer es realizarte el test, al que puedes acceder en cualquier consultorio de forma gratuita, o bien pagando en una consulta médica. Es totalmente confidencial y de salir positivo serás contactado/a.

También existen instancias ambulantes de test rápidos que generan distintas colectividades (algunas serán nombradas más abajo en el relato).

Si confirmas que tienes el virus, debes comenzar rápidamente tu tratamiento, entre más rápido mejor. Para saber los pasos a seguir según tu previsión de salud, revisa aquí. La terapia para el VIH/Sida es cubierta por el GES, por lo que está altamente garantizada.

Las dudas que tengas sobre cualquier cosa referente al tema, las puedes resolver llamando al Fono Sida, del Ministerio de Salud: 800 378 800.

Asimismo, puedes ingresar a la página de Ministerio referente al VIH/Sida, aquí. Allí encontrarás información con respecto al virus, prevención, síntomas, pronóstico y tratamiento.

Por último, si al descubrir que has contraído el virus, no te sientes listo/a para recurrir a un especialista, puedes buscar ayuda y consejo en las diferentes organizaciones que se han levantado para apoyar, tales como: Fundación Chile Positivo y Fundación Diversa, entre otras, que puedes revisar aquí. También hay organizaciones dirigidas específicamente a estudiantes y jóvenes como CEVVIH.

Al mismo tiempo, también puedes encontrar una gran cantidad de información nacional e internacional sobre el virus, en la página de ONUSIDA.

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