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Cinco claves para entender la crisis democrática en El Salvador con el Presidente Nayib Bukele

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El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a sus 39 años de edad, se ha convertido en el hombre que gobierna solo un país: tiene el control de todos los poderes del Estado, apoyo popular de parte de la ciudadanía y una facilidad en el manejo de las redes sociales, que hoy lo tienen en la mira como quien ha puesto en riesgo la democracia de su nación.


Por Paula Altamirano O.

La democracia en el mundo está en peligro, y la región latinoamericana lo ha manifestado, pidiendo ayuda en casos como el de Colombia y El Salvador. El estallido social chileno, aún fresco en las calles principales, pese a la pandemia del coronavirus, nos lo recuerda. También, los hechos de violación a los derechos humanos en Colombia, los últimos días, han demostrado lo mismo. El Salvador, país ubicado en pleno Caribe, hoy vive lo más parecido a una autocracia, o sea, la gobernanza en manos de una sola persona: Nayib Bukele.

Nayib Bukele, Presidente de El Salvador.

El Salvador es un país ubicado en Centroamérica, colindante con Guatemala y Honduras. Tiene poco más de seis millones de habitantes, y es conocido por sus paisajes naturales con playas cristalinas, bosques tropicales, montañas y volcanes. No obstante, actualmente está siendo noticia por su escenario político actual, liderado por el Presidente Nayib Bukele, quien a sus casi dos años de mandato ha liberado el camino para controlar los tres poderes del Estado.

  • Esta situación es aún más controversial, ya que El Salvador se vio envuelto en una guerra civil de 12 años, que culminó con la aplicación de los Acuerdos de Paz de 1992 en la Constitución de 1983, donde se aseguró: pluralismo político y la defensa de los Derechos Humanos, y además, se crearon instituciones como la Policía Nacional Civil (con disolución de los cuerpos de seguridad anteriores), la Procuraduría General de los Derechos Humanos, el Tribunal Supremo Electoral o el Consejo Nacional de la Judicatura.

Fast Check CL investigó sobre la situación salvadoreña y conversó con una experta para profundizar en las problemáticas y entregarte cinco claves para entender el tema.

¿Qué está pasando en El Salvador? 5 claves para entenderlo

1) la llegada de Nayib Bukele al poder

El día 1 de junio de 2019, Nayib Bukele llegó a la Presidencia de la República de El Salvador de la mano del partido de derecha «Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA)». Desde allí, ha estado en el ojo de las críticas de la oposición, debido a las constantes acciones inconstitucionales que ha llevado a cabo en su mandato, sobretodo en contexto de pandemia, que tienen que ver con las prohibiciones de movilidad, principalmente.

Antes de llegar a gobernar el país, militó, desde el año 2012 al 2017, en el partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Con él, en 2012 se convirtió en alcalde de la ciudad de Nuevo Cuscatlán. Luego, para el 2015, bajo la misma tutela pasó a ser el edil de la capital, San Salvador. Cuestión que lo dejó parado como una promesa presidencial.

Cuando ya dirigió sus energías en la carrera, Bukele decidió fundar su propio partido: «Nuevas Ideas», sin embargo, este no alcanzó a estar regularizado para las fechas de inscripción, y tuvo que generar una alianza con GANA para constituirse como candidato. Finalmente, ganó en febrero de 2019 contra el candidato Carlos Calleja de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), con una mayoría absoluta, sin segunda vuelta.

A partir de ahí, con Bukele como Presidente, los conflictos entre los poderes del Estado comenzaron a ser cada vez más tensos, dejando ver la incomodidad que había entre las autoridades.

2) las elecciones para las Asamblea Legislativa

En febrero pasado, las elecciones parlamentarias vislumbraron el gran éxito de Bukele, ya que «Nuevas Ideas», partido fundado por él en 2018, consiguió la mayoría de los escaños de la Asamblea Legislativa (56 de 84). Otra parte de la llevaron militantes del GANA, cuya relación también es estrecha con el Presidente. Quedando así con un 64/84 de apoyo en la Asamblea.

La académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y experta en el tema, María Inés Ruz explica que «es importante decir que tiene la Asamblea Legislativa (Congreso) a su “mando”, pues Bukele salió electo en febrero de 2019 con el 53,1% de los votos y desde entonces su meta fue ganar las legislativas para alcanzar la mayoría absoluta que le permitiera realizar los cambios que comprometió en su programa. Y alcanzó esa meta al obtener 66,46% de los votos».

3) La destitución de los magistrados y el fiscal general

Seguido a eso, vino la gota que rebalsó el vaso: el primer fin de semana de mayo, en la primera sesión legislativa, las y los diputados «bukelistas» violaron la Constitución del país para entregar más poder al Mandatario, destituyendo a cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al fiscal general. Ambas entidades se habían estado encargando de combatir y frenar los intentos de Bukele por romper lo establecido en la Carta Magna.

Estos magistrados habían declarado inconstitucionales algunas medidas tomadas por Bukele durante la cuarentena (como: suspender garantías constitucionales mediante Twitter). Por su parte, el fiscal destituido, estaba realizando una investigación sobre la negociación del Ejecutivo con la Mara Salvatrucha 13, una organización internacional de pandillas criminales, por la reducción de homicidios y ayuda para las pasadas elecciones legislativas.

Sin más, entonces, la sesión los arrancó de sus cargos e instalaron nuevos nombres fieles al Presidente y que, en el caso del nuevo fiscal, habría anteriormente trabajado como defensor designado por la presidencia. Actualmente, aún quedan opositores como el procurador de Derechos Humanos, por ejemplo.

De esta forma, «el nuevo Congreso asumió sus funciones y usó su mayoría para proceder a las destituciones sin respetar los procedimientos que la propia Constitución contempla para hacerlo. El problema no es que el Congreso haya destituido a los magistrados sino la forma abusiva como lo hizo», ilustra la académica.

Se veía venir: La propuesta de gobierno de Bukele lo decía

El programa que llevó a la presidencia a Bukele si bien no contemplaba explícitamente la destitución de los otros poderes del Estado, «proponía remover obstáculos, y en la práctica la existencia de la Sala de Lo Constitucional se transformó en un obstáculo», señala la profesora.

Y añade: «Algo muy importante es que le encargó al Vicepresidente la redacción de una nueva Constitución, cuyo cuerpo normativo se desconoce. Se especula que contemple la reelección»

4) La persona detrás de Nayib Bukele

Nayib Armando Bukele Ortez, político y empresario salvadoreño de 39 años, hijo de un empresario y líder musulmán, «corresponde al tipo de liderazgo carismático, autoritario. Cuando estaba en el FMLN no tenían confianza en él (para ser presidenciable), pues sus rasgos personalistas eran evidentes. Por ello formó “Nuevas Ideas”», cuenta Ruz y agrega:

«Su desenfado y carisma; su habilidad para los negocios, su manejo de las redes y el efectismo de sus intervenciones le allanaron el camino. Supo canalizar el descontento con los partidos tradicionales y la pérdida de confianza en la posibilidad de cambios a la estructura de poder económico – político en el país»

¿por qué bukele hizo lo que hizo?

¿Por qué Bukele destituyó a sus autoridades? La respuesta, al parecer, está en que «le molestaban para gobernar»: «El argumento utilizado es que la Sala de Lo Constitucional declaró como inconstitucional varias decisiones del Gobierno, entre otras, los procedimientos para obtener recursos extraordinarios para enfrentar la pandemia», sostiene la profesora de la Universidad de Chile.

Asimismo, «el enfrentamiento entre el Ejecutivo y los otros dos poderes del Estado, se inició tempranamente, lo que condujo a que en febrero de 2020 la anterior Asamblea Legislativa y el mismo gobierno solicitaran a la OEA una Misión Especial, cuyo informe final se entregó justamente el 2 de mayo». En el documento se reconoce irregularidades como despidos arbitrarios y persecución a la prensa independiente.

¿Y Seguirán las destituciones? Es muy probable, dice Ruz, ya que si bien, «ha habido rechazo de la sociedad civil organizada, partidos de oposición, centros de estudio, a lo que se suman organismos internacionales, la mayoría del pueblo le apoya, pues tiene la esperanza de que Bukele lideres la revolución que cambie sus vidas».

5) El uso de las redes sociales

Por último, Bukele ha destacado por su activo uso de las redes sociales. Posee cuentas en Instagram, Twitter y Facebook, donde expresa sus sentires y también da a conocer algunas de sus acciones. Por ejemplo, anunció su candidaturo para ser presidente a través de Facebook.

Este «hace uso y abuso de las redes sociales, las que muchas veces, utiliza para dictar órdenes a sus subordinados (por ejemplo, despidos de funcionarios públicos sin respeto a la dignidad de los mismos), entre otros abusos de poder», sentencia Ruz.

Se cree que su interacción mediante estas plataformas le ha traído popularidad, y lo ha posicionado como figura política.

Nayib Bukele refiriéndose a la destitución de los magistrados en su Twitter.

Resumen

La especialista, María Inés Ruz aclara a Fast Check CL que existen varios factores que agravan la situación política actual de El Salvador, uno de ellos es la pandemia que «ha distorsionado al conjunto de la sociedad». De la misma manera, hay tres crisis fundamentales que confluyen en el tema, según Ruz, en base a las reflexiones que se han levantado desde la oposición de ese país:

  • La social: representada por la histórica y grave exclusión de la mayor parte de los compatriotas de una sociedad decentemente humana
  • La económica: el estancamiento de la economía de los últimos 30 años, siendo el promedio de crecimiento anual no mayor al 3 %.
  • Y la de legitimidad política: crisis se han ido expresando y acumulando a lo largo del tiempo, y las dos últimas corresponden al período de la posguerra.

Democracia en peligro

La forma de gobierno de Nayib Bukele puede significar un peligro para la democracia, puesto que «formó un partido en base a su liderazgo personal y no dio continuidad a políticas públicas, algunas bien evaluadas por organismo internacionales. Lo más grave es que ha involucrado a las Fuerzas Armadas y a la Policía en actos que exceden los roles de estas instituciones, como el despliegue militar en la Asamblea Legislativa el año pasado, para la votación del presupuesto», cuenta la experta.

Y cierra: «En mi opinión se ha producido un grave retroceso democrático, lo que es muy grave en un país que después de 12 años de enfrentamiento armado, puso fin al conflicto con un Acuerdo de Paz que la literatura destaca como exitoso, pues logró la reinserción de la fuerza beligerante en la institucionalidad política electoral».

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Paula Altamirano

Periodista Universidad de Santiago de Chile.