Las mascarillas desechables tardan hasta 450 años en descomponerse: #Real

Las mascarillas desechables tardan hasta 450 años en descomponerse: #Real

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¿Sabes dónde terminan las mascarillas que usas? Desde la administración medioambiental de Bélgica anunciaron el aumento de estos insumos en el mar y advirtieron que se tardarían al menos 450 años en descomponerse. El equipo de Fast Check CL consultó a expertos y confirmó la información que vislumbra los efectos secundarios de la pandemia.


Por Paula Altamirano O.

Junto con la pandemia del Covid-19 llegaron las cuarentenas, las clases online, el teletrabajo, el alcohol gel y las mascarillas. Estas últimas se han convertido en una prenda indispensable a la hora de salir de la casa.

Hoy por hoy existen variadas mascarillas de tela, pero continua estoica también la clásica mascarilla quirúrgica desechable, las mismas que una vez usadas son botadas a la basura.

¿Qué pasa con la mascarilla cuando se bota? La página de CNN En Español publicó, el pasado 27 de octubre, una nota que se refería al tiempo que demora una mascarilla desechable en desaparecer de la tierra, la conclusión: 450 años.

El equipo de Fast Check CL consultó con expertos y pudo corroborar que esa información es cierta.

Tuit de CNN En Español sobre las peligros de las mascarillas plásticas en el mar.

450 años en el planeta

La nota de CNN habla de los dichos del departamento de Medio Ambiente Marino de Bélgica junto al Servicio Federal de Salud Pública (del mismo país) sobre los daños que están produciendo los desechos plásticos en el ecosistema marino y la permanencia de dichos materiales en el mar.

Fast Check CL pudo confirmar que tal información es real en cuanto a su origen, ya que el Servicio Federal de Salud Pública de Bélgica publicó una campaña, el día 26 de octubre, para proteger el mar de los residuos plásticos, como las mascarillas, bajo el nombre de: ¡El mar comienza contigo!

La publicación belga comenta el aumento de residuos “nuevos”, como las mascarillas bucales y los envases plásticos de alcohol gel, y hace hincapié en los 450 años que se necesitan para que desaparezcan del planeta Tierra.

Imágenes de la campaña en Bélgica.

Al mismo tiempo, contrastamos la información con otra organización especializada en el tema medioambiental, puesto que a nivel nacional la crisis sanitaria también ha dado para hablar sobre los efectos secundarios que tiene el tratamiento y la lucha contra el coronavirus.

En ese sentido la coordinadora de Mercados y Huella Ecológica de WWF, Mariann Breu, explica que “respecto al plástico por pandemia, se ha visto una mala disposición final de guantes y mascarillas, lo que no solo representa una amenaza en el mediano o largo plazo, sino que también podría ser igualmente un foco de contagio para las personas”.

Desde allí la preocupación de la organización, la cual presentó un informe donde establecen que “si tan solo el 1% de las mascarillas son desechadas de manera incorrecta, dispersándose en los ecosistemas, se podría llegar a tener hasta 10 millones de mascarillas al mes contaminando el ambiente, que equivale  a unos 40.000 kilos de plástico en la naturaleza”.

Breu agrega que: “Esto es muy grave, considerando también que una mascarilla quirúrgica podría tardar hasta 450 años en desintegrarse, por tanto vemos que eventos de contaminación como estos, asociados a una crisis que esperamos sea pasajera, tendrán impactos permanentes en el largo plazo”.

El Material de las mascarillas

Las mascarillas para prevenir la propagación del coronavirus se han diversificado y existe un mercado de estas ya no solo para las y los profesionales de la salud, que eran quienes regularmente las usaban, sino también para la población completa, que hoy en día la debe usar de forma obligatoria.

Los cubrebocas desechables, es decir, los típicos que se ocupan para intervenciones médicas (de color blanco o celeste generalmente), están hechos de polipropileno, un material proveniente del petróleo.

La directora técnica del Laboratorio de Textiles de la Universidad de Santiago, María Neira explica: “Todas las fibras sintéticas (plástico) provienen del petróleo, por tanto la composición natural de estos materiales, como el de las mascarillas, hace que se degraden de forma muy lenta”.

¿Por qué se utilizan esas mascarillas entonces, si son dañinas para el medio ambiente? Neira sostiene que es complejo el tema, ya que “te tienes que cuestionar qué va primero, cuál es la prioridad y poner las cosas sobre la balanza”.

Sobre el escenario actual de pandemia, la científica argumenta que “esta mascarilla es bastante efectiva porque el polipropileno de forma natural es un repelente entonces si tú toses el germen se queda en la mascarilla, no sale. Tienen tres capas de protección contra patógenos y casi no absorbe la humedad, es ideal para los trabajos médicos”.

El daño marino

Algunas de esas cubrebocas que terminan en el mar son confundidas por animales depredadores, viéndolas como medusas (sus presas), así lo expresan desde el Servicio Federal de Salud Pública de Bélgica, y alarman que la suma de los desechos arrojados al mar es de unos 8 millones de toneladas.

Neira, profundiza en que el problema también radica en las microfibras que botan los productos plásticos: “existen microfibrillas que se van por el desagüe en las lavadoras, lavaplatos, duchas, etc. y esas terminan en el mar o algún río”.

“En ese sentido deberíamos tener filtros en nuestras casas para prevenir eso y estar pendientes de limpiarlos y desinfectarlos, pero así como vivimos la vida actualmente no se nos permite ser tan atentos. Al final los contaminantes se van por el agua y se vuelve súper complejo ver cómo aminorar la situación”, reflexiona Neira.

Publicación en Twitter de El Universo, que hace alusión al mismo tema.

Mascarillas reutilizables: una mejor opción para la población

Para intentar no generar una acumulación excesiva de mascarillas desechables, una opción son los cubrebocas reutilizables, es decir, de tela.

María Neira explica que el uso de mascarillas de tela aún es algo lejano para las y los profesionales de la salud debido a que “habría que realizar un procedimiento de sanitización, acompañado de una estudio que certifique que la eficacia de la mascarilla no se pierde en el proceso. Y eso es algo que no se puede hacer con la crisis actual porque no se pueden arriesgar a la contaminación cruzada”.

Sin embargo, las mascarillas reutilizables sí son una opción viable para el resto de la población que está a obligada a usarlas mientras continúe la pandemia. “Estas logran el mismo objetivo de retener lo que salga de tu boca o nariz, pero por supuesto que hay distintos tipos de calidad en la fabricación de tales mascarillas”, dice Neira. De esta forma, el usuario puede contribuir a la tarea de disminuir los desechos plásticos.

Finalmente lo más importante es darle un buen uso al insumo: “Siempre hay que andar con un pack de mascarillas porque si te la llegas a sacar ya no debes usar la misma. También al llegar a la casa hay que lavar la mascarilla, tan simple como refregarla con agua y jabón y después dejarla a secar al sol”, cierra la investigadora de la Usach.

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